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06 julio 2010

El logo de Google de hoy

Veía el logo de hoy de Google con un retrato de Frida Kahlo y una leyenda que aparece al pasar el puntero del ratón sobre la imagen: "Cumpleaños de Frida Kahlo".

Pensé que es curioso ser un muerto y tener doble fiesta, una de tu cumpleaños y otra de tu aniversario luctuoso, y que ninguna de las dos las pueda uno celebrar. Cuando se está vivo solo se tiene celebración de cumpleaños y cuando estamos muertos tenemos las dos pero ninguna fiesta. Sin embargo, los muertos merecen eso… así creemos y recordamos y martirizamos a todos nuestros seres queridos y personajes famosos.

La muerte es algo natural, decía Prado el otro día…

Sí, pero hay que hacer de ello algo notable. Así es el ser humano.

Por cierto, no me gusta la obra de Frida. Y la busco menos desde que no sé por qué se volvió tan pero tan famosa.

Adiós.

10 mayo 2010

Reflexiones revueltas sobre mi idea de cómo es mi madre

En primera, espero enterrar a mi madre y que ella no entierre a ninguno de sus hijos.

Debe ser terrible enterrar a un hijo, lo imagino pero no lo sé. No he enterrado a ninguno pues no tengo.

Venía pensando varias cosas desde que salí, fui al festival, fui a almorzar con amigos (algunas amigas, mamás) y regresé a casa: nunca he escrito, proclamado, inventado, cantado o similar, para mi madre, por voluntad. Siempre son esos festivales de "a fuerza" en los que participo de una u otra forma. Hoy venía pensando…

Recuerdo que en una ocasión me lanzó una naranja desde un tercer piso porque yo no dejaba de joder desde abajo que no tenía llave para abrir la puerta principal. En una ocasión, me persiguió con zapato en mano, por todo el departamento y hasta que me alcanzó me pudo dar un golpe. En una ocasión me golpeó en la espalda con un gancho para colgar la ropa, en la espalda; la marca me quedó varios días. Otro recuerdo es de cuando me corrió de la casa y mandó a mi hermano a buscarme a casa de un amigo, donde obviamente estaba, y cuando regresé me ignoró. Recuerdo cuando lancé una basura desde el sillón y no atiné al cesto, ella dijo: "Los huevones y los pendejos trabajan doble"; este es de los recuerdos más dolorosos, y desde entonces no he vuelto a arrojar basura desde mi cómodo asiento, a menos que esté a menos de un metro de distancia, y aún así, no tengo buena puntería. Tengo un miedo infundido por ella de salir de casa sin las cosas necesarias: "¿Ya llevas todo? ¿no te falta nada? ¿tus llaves? ¿la credencial?" y cuando no está y voy a salir, me pregunto todo eso y más, y eso me molesta demasiado.

Mi mamá es floja, siempre que la veo está sentada viendo la tele. También ha sido golpeadora conmigo y todos mis hermanos. Es floja por que de seguro nunca la he visto lavando ropa, haciendo de comer. Jamás vi cuando en una ocasión tuvimos un problemón en casa y fue a hablar con mi maestro por mi calificación, pues no había entregado un trabajo de evaluación; también es una chismosa. Cuando me volé la prepa (por primera vez), fue a decirle todo a uno de mis maestros más admirados para que hablara conmigo. También le cuenta todo a mi papá, y algunas veces cuenta nuestros casos a otros para que esos otros le puedan dar ayuda. Otra cosa también es que siempre saca dinero de algún lado y yo ni cuenta me doy de si trabaja en algo o no sé. Tampoco he de ver cuando se arregló con los albañiles y los herreros para que le hicieran el trabajo justo como ella lo imaginaba. No veo, ni entiendo, ni sé cómo le hace. Últimamente me he puesto analizarla y no he encontrado nada fuera de lo normal, cosa que me sorprende aún más, porque si hace todo eso, ¿por qué no lo veo? Es algo que no entiendo y a veces me desespera.

Bueno. Podrá sonarte trágico el comienzo. Pero la muerte nos ha rondado los últimos dos años de una manera sorpresiva y lamentable. Por ello he pensado y me he prometido eso, mamá. No tengo miedo si un día te vas. Te extrañaré, claro. Pero tu constante y a veces desesperante voz la llevaré siempre en todo lo que haga. Ya he visto que en algo nos parecemos: soy igual de insistente que tu, soy buen amigo (eso creo), soy a todo dar aunque no se me retribuya, por la buena voluntad de dar, y bueno, todo eso lo aprendí así, de ti.

En el trabajo y la carrera aprendo demasiado de Educación. Cómo ser un buen profesor, cómo ser así o asá y siempre digo que todo eso ya lo sé, pero sin tanta terminología. Cuando quise dedicarme a eso, creo que no te opusiste y siempre has apoyado mis decisiones, aunque hayan sido equivocadas, y hasta cuando he caído víctima de algo que no estaba en mis manos ahí has estado, como la vez… aquella vez… no quiero contarlo aquí.

Si algo está entre lo que podría extrañar si te vas es eso, el que estés sabiendo qué decir o que hacer si yo estoy en problemas. Sanar esa angustia de esos momentos, solo de un modo así de radical puede abatirse: la radicalidad de una madre.

De algún modo u otro, siento que voy saliendo de una formación de la que sé que nunca saldré. No es como la escuela, es la vida misma. Recuerdo que no fui al preescolar, pero mi mamá me enseño a leer y escribir. Savater dedica "El valor de educar"a su madre, su primera maestra, y claro, lo es para todos los que tenemos la fortuna de tener una madre con la vocación innata de maestra.

Tengo muchas cosas guardadas que puedo usar para presentar una queja seria y que por lo grande merezca ser atendida incluso por nuestro lamentable sistema de justicia, pero tengo infinidad para apuntar, leer, reflexionar, copiar y admirar.

Todas esas cosas son aquellas que sé de ella y no veo.

Sabes que no soy muy dado a decir tantas palabras de afecto y que entenderás esta entrada en tu modo de traducir las cosas: con solo dos palabras:

05 mayo 2010

Reflexiones sobre el origen de mis Reflexiones Inconclusas (Inconcluso)

He pensado mucho sobre si terminaré algún día esas reflexiones inconclusas que últimamente me han dado por escribir.

Creo que parte de eso se lo debo al, cada vez más inseparable para mí, Twitter.

Llegué a eso del Twitter por invitación o algo así de Ashokaro (entrañable amistad). Ella, bueno, hace tiempo que no nos vemos, pero a veces me paso leyendo sus mensajes sobre cosas y gente que no conozco. Bueno, al final: niña de otra época… digo… a mí me tocó ver la evolución de las máquinas, a ella también pero le tocó más el disfrutarlas. Esa es otra cosa que me he puesto a pensar últimamente: Yo, ser normal, para nada fan de lo que por dentro hablan las computadoras. Además, yo no estoy aquí para entenderlas, sino para que me hagan la vida más fácil. Lo siento, así es y para eso trabaja la Ciencia… Pero bueno, creo que ya me estoy saliendo demasiado de la idea principal.

Ashokaro me inició en lo del Twitter, y al principio no le veía sentido, como a muchas cosas que por internet me suscribo (¿Internet o internet? No lo sé). Más adelante, ella indirectamente reclamó sobre por qué no usamos Twitter los que lo iniciamos y no lo usamos, valga la redundancia. Y decidí darle uso más seguido.

Me resulta entretenido de manera increíble, y ahí va el por qué de mis cosas conclusas-inconclusas.

El Twitter solo te deja usar 140 caracteres para una entrada. Por lo regular, la gente plasma ahí pensamientos, oraciones cortas o enlaces. Yo, escribo aquellas cosas que me salen de repente (como muchos otros seguramente deben hacer) y pienso en cómo organizarlas para escribirlas en esos 140 caracteres.

Algunas de esas ideas, me dan ganas de seguirlas por otra parte, y entonces las coloco aquí. Le he dado una categoría, de manera inconsciente, a esas entradas: Reflexiones. Al final, eso es. Las reflexiones que no me quedan en 140 caracteres y por lo visto, en muchísimos más, tampoco.

Reflexiones para un rato de Ocio (Inconcluso)

¿Qué se hace cuando tienes deseos de escribir pero ninguna idea de qué?

Supongo que nacen los Absurdos que crearán tal vez una teoría inmaculada sobre cualquier alucinación repentina.

Escucho música, eso puede ayudar, pero es una canción que no me gusta demasiado: Silvio cantándole a Violeta Parra. Bueno. Los latinoamericanos pecamos de tener nuestros mártires y seres vanagloriados e idolatrados aún después de muertos; los recordamos con el hubiera, dijo, y demás falsos futuros y efímeros pasados; así los convertimos en leyendas admirables y ejemplares modelos de vida, aunque se hayan suicidado producto de sus vicios o hayan sido unos completos inútiles para la sociedad o incluso para el planeta.

De esta manera me recuerdo a varios así: el vocalista de Nirvana (Kurt), Morrison, Colosio (ja, ja), Selena, Violeta, Ernesto Guevara, Lennon, Pedro Infante, José Alfredo, Valentín, Paco Stanley, Frida, Jesús, y bueno, la lista es interminable y hay de cualquier rol social y laboral. ¡Pff! Que ociosidad andarles recordando con tanto ahínco.

Puede que el ser humano, en su necesidad de creer en algo más allá de sí, recurra a todos estos personajes martirizados, legendarios y ejemplares para darle un sentido más terrenal a su existencia.

La necesidad de sentirse acompañados del dolor de Cristo cada año no es suficiente para mi generalizada sociedad católica. Hay que buscar a aquél que es contemporáneo, que nos hace sentir cerca de algo inmenso, alegre, ideal, infinito y al mismo tiempo tan, pero tan alcanzable, que por un momento creemos estar en la perfección del mundo, misma que cuando salimos de casa, al doblar la esquina, se pierde cuando vemos al vecino Caratriste (me he inventado un apellido) de regreso a casa. Entonces recurrimos a los mismos personajes, y a los infinitos Santos, para darnos consuelo en nuestra tristeza citadina. El ciclo es interminable, y será así mientras existan humanos incapaces de observar el mundo tal y como es: un pedazo de tierra y demás naturaleza que nos ha tocado admirar, vivir o sufrir en un pequeñísimo lapso de tiempo.

04 mayo 2010

Reflexiones sobre los Amigos (Las malas compañías)

Siempre pasa: nos llega un momento en el que repasamos por la mente varios momentos con los amigos y recordamos a los que hace tiempo no hemos visto. Reímos, estando solos, recordando momentos de alegrías.

Es bueno recordar y tener amigos un tanto distantes, así cuando los volvamos a ver tendremos de qué platicar, de qué recordar y volver a decirnos hasta pronto. Imagina si vivieran cerca o los viéramos todo el tiempo todos los días. Sería desesperante; hasta conoceríamos lo que no quisiéramos. Es bueno dar una pausa.

En esos momentos de recuerdos, intentamos amontonar a los mejores amigos en una lista mental y nos inventamos una escala para ver quién es o será, después de la evaluación, nuestro mejor amigo. Así, nos ponemos a intentar calificar: tal amigo hizo esto por mí, pero porque se lo pedí, aquél lo hizo por iniciativa propia, este otro hizo tal, ella hizo lo otro; y vamos incluso hasta calificando de carnales a varios de ellos. Pero al final siempre resulta que es imposible calificarlos; cada uno es distinto con nosotros, y en conjunto hasta pueden hacernos reventar de desesperación.

A veces esperamos que actúen de un modo o de otro y nos olvidamos que nosotros mismos no actuamos así y creemos que entonces llegan a ser egoístas o que simplemente se han olvidado de nosotros. No importa si no los vemos un rato, importa aquella vez que pasó tal o cual, importa cuando nos dieron una mano y nos acompañaron en los momentos difíciles, importa una llamada lejana, importa una fiesta, importan las angustias vertidas en ellos y queda para la reflexión si hemos hecho lo mismo, si a pesar de todo, aunque nos roce la muerte, logramos disimular que para uno la amistad es lo primero.

Las malas compañías

Joan Manuel Serrat

Mis amigos son unos atorrantes.
Se exhiben sin pudor, beben a morro,
se pasan las consignas por el forro
y se mofan de cuestiones importantes.

Mis amigos son unos sinvergüenzas
que palpan a las damas el trasero,
que hacen en los lavabos agujeros
y les echan a patadas de las fiestas.

Mis amigos son unos desahogados
que orinan en mitad de la vereda,
contestan sin que nadie les pregunte
y juegan a los chinos sin monedas.

Mi santa madre
me lo decía:
"cuídate mucho, Juanito,
de las malas compañías".

Por eso es que a mis amigos
los mido con vara rasa
y los tengo muy escogidos,
son lo mejor de cada casa.

Mis amigos son unos malhechores,
convictos de atrapar sueños al vuelo,
que aplauden cuando el sol se trepa al cielo
y me abren su corazón como las flores.

Mis amigos son sueños imprevistos
que buscan sus piedras filosofales,
rondando por sórdidos arrabales
donde bajan los dioses sin ser vistos.

Mis amigos son gente cumplidora
que acuden cuando saben que yo espero.
Si les roza la muerte disimulan.
Que pa' ellos la amistad es lo primero.

01 mayo 2010

Reflexiones sobre un asesinato (Inconcluso)

Hace unos días mataron a un joven a menos de cien metros de mi casa. No tengo idea del por qué. Seguramente, como la mayoría de los asesinatos, fue por una estupidez. ¿Por qué digo: la mayoría; y no: todos?

De esta pregunta recuerdo una discusión con una persona necia (ahora que lo recuerdo, me pregunto por qué comencé aquella discusión sabiendo que nunca habría de ni siquiera poder mover un pelo de las ideas que esta persona mantiene y que además, no me daría pie a intentar argumentar).

Fue en un curso de valores ofrecido por algún religioso seguidor de Jesús. La teoría que promueve radica en "hacer el bien humano". ¿Y qué es el bien?... Eterna pregunta; dejémoslo en que es todo aquello que no hace un mal, ja. Esto, mezclado con lo cristiano, muestra una ventana donde podemos observar que existe la posibilidad de andar por el mundo con un utópico de amor, libertad y respeto dentro de la sociedad en la que nos desenvolvamos. Lo que aquí es algo, en otra sociedad puede transformarse en algo para bien o para mal y puede uno hasta morir en el intento de siquiera saludar a alguien con la mano.

La postura de amor y fraternidad, se junta con un modo, de nueva cuenta cristiano, exageradamente cursi y hasta suicida, en el que no importa qué es lo que pase o te hagan, debes respetar la vida y ceder… dar la otra mejilla. ¿Hasta dónde llega esto?... Otra eterna pregunta, pues hay quien incluso en su actuar "malévolo" creen saber poner la otra mejilla o se justifican en que ya han puesto la otra y ya no le quedan más y por lo tanto se vuelven lo contrario a lo que se espera del ser humano: el trabajo hacia el bien.

Y platicaba con esta persona acerca de una situación en especial: Si has sido secuestrado y tienes a tu alcance un arma de fuego lista para usarse y eres descubierto por tus captores ¿estarías dispuesto a matar? ¿Pondrías la otra mejilla? ¿Qué termina siendo "el bien humano"? ¿Haces un mal si matas por sobrevivir? Mil preguntas en donde solo parece haber polos opuestos por los cuales decidirse, desatan de este dilema.

El joven subió a un triciclo donde transportaba vidrio, el asesino llegó por detrás y le clavó un cuchillo por la espalda casi por el hombro izquierdo, luego en el derecho, el joven comenzó a gritar pidiendo auxilio, una vecina salió y gritó cosas, después el asesino clavó sin piedad por un costado debajo de las costillas, por la derecha, por la izquierda, al ver a la vecina le cortó el cuello una vez y otra para asegurar, el vidriero no pudo más y cayó agonizante. El asesino fue perseguido y atrapado, lo golpearon con un tubo en la cabeza, le rompieron los pies, aún así intentaba escapar. Al final, llegó la policía. Unas cuantas horas de cerco, el asesino a quién sabe dónde, y el vidriero… de él siguen dos velas ahí, donde quedó muerto.

Al final, no podemos decir que el vidriero era inocente o culpable o fue vengado. Simplemente así pasan las cosas entre los humanos.

¿Homicidio estúpido?

20 diciembre 2009

Lectura y Posadas

Recordando un poco lo que se publicaba en la entrada "La lectura en México", recordaba que mencionaba algo así como el hecho de que somos malos en la lectura a nivel nacional pero que no lo sabemos porque no lo hemos leído:

Era la posada, el recorrido tradicional, el frío de siempre y el ponche que lo amortigua. Después llegaron las piñatas; únicamente tres, pero no importa.

Las piñatas fueron llenadas con fruta, dulces, juguetes y varios papeles pequeños con leyendas: "Vale por $10, vale por $20". Había unos diez papelitos por piñata.

Observaba cómo pasaban todos a intentar romperlas y cuando lo lograban, corrían desesperadamente a recoger lo que pudieran. Pude notar que varios de los intrépidos tomaban los papelitos con las leyendas de dinero. Algunos los guardaban en sus bolsas, otros los dejaron tirados. Esto se repitió en todas las piñatas.

Al final, nadie reclamó su dinero. Me pregunto si tiene algo que ver con la cuestión de la lectura o si realmente la modestia y humildad entre la gente es capaz de existir.

También me pregunto si esta entrada será leída por alguien que no sea algún conocidillo… o yo.

12 marzo 2009

Reflexiones del estudio

Aún recuerdo sus sabias palabras durante la borrachera:

-Está bien. Estudiar no te asegura un buen futuro, pero al menos te hace menos pendejo, ¿no?.

Reflexiones de ayer y hoy.

Filosofía del vividor.