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10 julio 2012

Platicando con Nn


Me gusta platicar con “Nn”(así llamaré en el blog a cierta personita, de ahora en adelante). A veces llega con toda la intensidad del día sobre la espalda, con ganas de preguntarme, me pregunta mucho, me gusta que me pregunte, pero yo sé tanto o menos que lo que ella sabe, aunque no lo crea. Llega, decía, con toda esa intensidad y la vierte sobre la ventana del chat, que si fuera mi mesa y estuviera yo sentado listo para la cena, me voltearía el plato sobre el pantalón, así llega, dice, saca, escribe, tanta pregunta y enojos, confusiones, juicio tajante, cerrado, necia se pone a veces, con ganas de gritar, la imagino gritando, recordando una plática vieja y sacándola de nuevo a la luz para volverla a poner sobre la tablita, porque hoy, sí, hoy viene con la intensión de voltear la tablita, de girar radicalmente, de hacerme notar que hay error en lo que digo y yo veo el error, lo admito -¿Y entonces?- pregunta, y entonces pues la cosa es lo que es y ahora me toca a mí, después de leer sus palabras y ponerle tono, el tono de su voz,  sentir su mirada, como presionando, como dejando caer una losa sobre las losas que ya cargo diario de todo lo que digo saber y lo más que es lo que no sé, de recibir el golpe seco cercano al nocaut, comienzo a realizar preguntas sobre lo que dice, sus conclusiones, sus juicios, su intensidad, sus enojos, sus confusiones, aquello que creía cierto que en este punto no lo es ahora se vuelve a fijar en la tablita que venía tambaleante, se va quedando sin palabras porque ahora sólo recibe ideas, nuevas ideas, que llegan no de mi, ni de mis preguntas, sino de lo único que se ha volteado durante todo este encuentro, su cerebro, ni siquiera el mío, ni siquiera ha caído la sopa sobre mis pantalones porque ni siquiera, con todo su arrebato, logra apenas tomar los cubiertos, porque ahora se da cuenta de que lo antiguo se reforma, se autoexplora y expulsa lo inservible, al vacio no, sí al cajón de la experiencia, no es desechable, tampoco evaporable o con la facultad de desaparecer, pues así también las ideas no se crean ni se destruyen… Entonces por fin se calma, respira con tranquilidad y su estómago ya no es quien genera sus impulsos, poco a poco su ágil y perspicaz mente se vuelve a apoderar de ella y yo me alegro porque no me he ido con esa emoción, he logrado contener la explosión y ella se queda pensando en su interior y se despide y ahora es mi turno de llegar con alguien, con toda la intensidad del día sobre la espalda, con ganas de preguntar, de preguntar mucho, me gusta preguntar, pero esa persona sabe tanto o menos que lo que yo sé, aunque no lo crea. Llego, digo, con toda la intensidad y la vierto sobre la ventana de su casa, que si fuera su mesa y estuviera sentada lista para la cena, le voltearía el plato sobre el pantalón, así llego, digo, saco, escribo, tanta pregunta y enojos, confusiones, juicio tajante, cerrado, necio me pongo a veces, con ganas de gritar, estoy gritando, recordando una plática vieja y sacándola de nuevo a la luz para volverla a poner sobre la cuerda floja, porque hoy, sí, hoy voy con la intensión de agitar al extremo la cuerda floja, de salir radicalmente, de hacerle ver que hay error en lo que digo y sé el error, lo admito -¿Y entonces?- pregunto, pues entonces hay que seguir, aprendiendo.


11 enero 2012

Instrucciones para llorar.

Después de compartir un enlace propio (Reír de tanto llorar) con Alejo el me respondió con uno con el siguiente texto:

Instrucciones para llorar.

Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará  con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. 

De Julio Cortázar.
Me gustó.

06 enero 2012

6 de enero


Nos encontramos, como casi siempre y esta vez tu tomabas mi mano. Fuimos a comer y platicábamos de cualquier tontería; luego salimos de ahí. Estábamos cercanos, rozabas tus brazos con los  míos, nos mirábamos y no aguantabas mi mirada; juntamos nuestras frentes, cerramos los ojos, tus brazos entretejiéronse con los míos y tus dedos buscaban mis manos que ya te esperaban, tu mejilla pedía mis labios y éstos obedecieron; tu cuello, mis manos ya atraparon las tuyas y nos abrazamos de tu cintura y mi hombro al mismo tiempo, mis labios pidieron los tuyos, pero estos piden más sacrificio; te sujeté más fuerte para no dejarte escapar y solamente así tu boca respondió intensa a mi solicitud suave; recibiste mi beso con tus dientes que apretaron casi hasta hacerlos sangrar. Sí, son tuyos mis labios y mis manos y mi cintura, mi voz, mis ojos, mi compañía y este sueño donde estamos, dijiste. Y desperté.


Al menos así fue en este sueño que recibí de regalo, en este año. Supongo que me porté algo bien.



14 mayo 2011

La palabra

La semana pasada me lancé a la marcha por la paz encabezada por Javier Sicilia, quien resulta más famoso por todo este relajo que por su obra, que más o menos me gusta. No me gusta su onda cristiana, pero vale madres cuando las ideologías convergen en algo. El tema no es él ni su obra, es un poco de eso pero más la cosa de la marcha. Me gustó estar ahí, en el zócalo, esperando a que llegara. Cuando arribé a la plaza, estaban en el templete, varias personas que han sufrido la pérdida de familiares a causa de todas las ondas de la delincuencia organizada y de la estrategia usada por Calderón para, según él, acabar con ello. La verdad, me estremecieron varios relatos de los que escuché, también las voces enardecidas de los que hablaban y exigían justicia para sus muertos y que se terminara todo este holocausto. Comparé un poco la situación con la marcha de hace un par de años a la que también asistí y en donde convocó Martí. Comparaba aquel llamado con el de Sicilia: Ambos perdieron a sus hijos y se manifestaron, Martí con odio o coraje, Sicilia con más prudencia y más poder (el poder de la palabra). Es importante observar y recordar aquellas expresiones de Martí, el tono en que las decía y como se plasmó todo eso en los corazones y las cabezas de las personas que aquél día marchamos a la plancha del zócalo desde el Ángel de la Independencia. Recuerdo que el ambiente estaba raro, se sentía el enojo en el aire y se sintió cuando se cantó el himno en la plancha. Después de aquella manifestación, todo quedó en un par de proyectos organizados por unos cuantos y que supongo siguen funcionando. Al señor Martí se le ha visto poco desde entonces. Ahora, con Sicilia, el llamado fue para estar en silencio, para no seguir con más odios, ni venganzas, ni muertes, haciendo una propuesta y un cambio de estrategia para el problema del narcotráfico. El ambiente se sintió tenso también, pero fue más serio, más solidario y a mi modo de pensar, más inteligente. De ahí que pienso que algo realmente pueda pasar. Es el poder de la palabra lo que da revoluciones de todo tipo, el que mueve corazones y despierta a las mentes, no hay más.

01 mayo 2010

Reflexiones sobre un asesinato (Inconcluso)

Hace unos días mataron a un joven a menos de cien metros de mi casa. No tengo idea del por qué. Seguramente, como la mayoría de los asesinatos, fue por una estupidez. ¿Por qué digo: la mayoría; y no: todos?

De esta pregunta recuerdo una discusión con una persona necia (ahora que lo recuerdo, me pregunto por qué comencé aquella discusión sabiendo que nunca habría de ni siquiera poder mover un pelo de las ideas que esta persona mantiene y que además, no me daría pie a intentar argumentar).

Fue en un curso de valores ofrecido por algún religioso seguidor de Jesús. La teoría que promueve radica en "hacer el bien humano". ¿Y qué es el bien?... Eterna pregunta; dejémoslo en que es todo aquello que no hace un mal, ja. Esto, mezclado con lo cristiano, muestra una ventana donde podemos observar que existe la posibilidad de andar por el mundo con un utópico de amor, libertad y respeto dentro de la sociedad en la que nos desenvolvamos. Lo que aquí es algo, en otra sociedad puede transformarse en algo para bien o para mal y puede uno hasta morir en el intento de siquiera saludar a alguien con la mano.

La postura de amor y fraternidad, se junta con un modo, de nueva cuenta cristiano, exageradamente cursi y hasta suicida, en el que no importa qué es lo que pase o te hagan, debes respetar la vida y ceder… dar la otra mejilla. ¿Hasta dónde llega esto?... Otra eterna pregunta, pues hay quien incluso en su actuar "malévolo" creen saber poner la otra mejilla o se justifican en que ya han puesto la otra y ya no le quedan más y por lo tanto se vuelven lo contrario a lo que se espera del ser humano: el trabajo hacia el bien.

Y platicaba con esta persona acerca de una situación en especial: Si has sido secuestrado y tienes a tu alcance un arma de fuego lista para usarse y eres descubierto por tus captores ¿estarías dispuesto a matar? ¿Pondrías la otra mejilla? ¿Qué termina siendo "el bien humano"? ¿Haces un mal si matas por sobrevivir? Mil preguntas en donde solo parece haber polos opuestos por los cuales decidirse, desatan de este dilema.

El joven subió a un triciclo donde transportaba vidrio, el asesino llegó por detrás y le clavó un cuchillo por la espalda casi por el hombro izquierdo, luego en el derecho, el joven comenzó a gritar pidiendo auxilio, una vecina salió y gritó cosas, después el asesino clavó sin piedad por un costado debajo de las costillas, por la derecha, por la izquierda, al ver a la vecina le cortó el cuello una vez y otra para asegurar, el vidriero no pudo más y cayó agonizante. El asesino fue perseguido y atrapado, lo golpearon con un tubo en la cabeza, le rompieron los pies, aún así intentaba escapar. Al final, llegó la policía. Unas cuantas horas de cerco, el asesino a quién sabe dónde, y el vidriero… de él siguen dos velas ahí, donde quedó muerto.

Al final, no podemos decir que el vidriero era inocente o culpable o fue vengado. Simplemente así pasan las cosas entre los humanos.

¿Homicidio estúpido?

10 octubre 2008

Verde

¡Verde que te quiero ver! Verde es, pues debo verte siempre o quiero siempre verte, es verde.
¡Qué cosas de la inspiración! Es trabajo lo que te la da o lo que te da es mucho trabajo.
¡Locura que me acompaña! La coherencia debíera prevalecer o quien prevalece pierde la coherencia.
¡Bendita mi suerte! Tu mirada bastó para pasar la linda tarde contigo o con una linda tarde basta para ver tu mirada.
¡Palindromas! Amor a Roma, Anita lava la tina, o demás. ¿Qué más dá? Nada me sale bien. Oraciones palindromaticas erróneas, pero siempre inspiradas, con buena excusa y con loca emoción.
¿Qué más da? Tu.

14 julio 2008

Ala de colibrí

Ala de colibrí (Silvio Rodríguez)

Hoy me propongo fundar un partido de sueños, talleres donde reparar alas de colibríes. Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor, tullidos, enanos, vampiros y días sin sol. Hoy voy a patrocinar el candor desahuciado, esa crítica masa de Dios que no es pos ni moderna. Se admiten proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar, desaparecidos, deudores del banco mundial. Por una calle descascarada por una mano bien apretada. Hoy voy a hacer asamblea de flores marchitas, de deshechos de fiesta infantil, de piñatas usadas, de sombras en pena del reino de lo natural que otorgan licencia a cualquier artefacto de amar. Por el levante, por el poniente, por el deseo, por la simiente. Por tanta noche, por el sol diario. En compañía y en solitario. Ala de colibrí, liviana y pura. Ala de colibrí para la cura. (1995)