09 enero 2012

Josephine

No sé, pero esta canción me gustó para hoy que me puse un poco "depre" al recordar una situación problemática familiar durante un ejercicio en el curso de "Educar para la Paz", ahora que estoy regresando a la universidad después de las vacaciones.

Fue divertido ver de nuevo a Osbelia. Me sentí extraño yendo tan temprano. El transporte público me jugó una mala pasada desde que salí de casa. Olvidaba que Pantitlán se atasca de camiones, combis y microbuses, que el metro va a reventar y en C.U. me sorprendió el camión con nuevas tarifas (un peso más).

Hacía mucho frío en el salón. Las actividades fueron intensas. Todavía no sé si estoy en el sitio correcto, pero bueno, ahí estoy. Dispuesto.

Lo anterior, además del sueño. ¡Ah!  Ir en la mañana a la escuela no es lo mio. Amo la tarde, la amo.

Además, en la tarde el sol se pone y su luz choca con su vestido, su rostro adquiere los naranjas del cielo y el viento sopla revolviendo sus cabellos. La extraño también a ella.

Josephine...




06 enero 2012

6 de enero


Nos encontramos, como casi siempre y esta vez tu tomabas mi mano. Fuimos a comer y platicábamos de cualquier tontería; luego salimos de ahí. Estábamos cercanos, rozabas tus brazos con los  míos, nos mirábamos y no aguantabas mi mirada; juntamos nuestras frentes, cerramos los ojos, tus brazos entretejiéronse con los míos y tus dedos buscaban mis manos que ya te esperaban, tu mejilla pedía mis labios y éstos obedecieron; tu cuello, mis manos ya atraparon las tuyas y nos abrazamos de tu cintura y mi hombro al mismo tiempo, mis labios pidieron los tuyos, pero estos piden más sacrificio; te sujeté más fuerte para no dejarte escapar y solamente así tu boca respondió intensa a mi solicitud suave; recibiste mi beso con tus dientes que apretaron casi hasta hacerlos sangrar. Sí, son tuyos mis labios y mis manos y mi cintura, mi voz, mis ojos, mi compañía y este sueño donde estamos, dijiste. Y desperté.


Al menos así fue en este sueño que recibí de regalo, en este año. Supongo que me porté algo bien.



03 enero 2012

Pedía una dirección

Le pedí la dirección postal a una amiga con la intención de escribirle y enviarle la carta, una carta de verdad, un escrito de puño y letra, algo distinto a las letras electrónicas que no huelen a tinta ni a grafito.

De ahí realicé algunas reflexiones, la primera fue sobre el regalar algo escrito con mis manos usando un bolígrafo y una hoja de papel, y que fuera enviada por el correo postal. Esto hace mucho que dejé de hacerlo, bueno, nunca ha sido así como un pasatiempo o hábito o no sé cómo llamarlo, pero un tiempo estuve escribiendo a algunas personas y más porque una amiga lo hizo primero conmigo; me escribió. Yo no sé pero creo que mucha gente nunca en su vida ha recibido algo por correo postal que no sea e recibo del teléfono o alguna tarjeta del banco. 

Cuando uno recibe la carta de un conocido, como que la cosa cambia. Llega el asombro, la sorpresa, el qué será y luego uno la abre, la lee y la guarda para no perderla; también dan ganas de responder y a veces se hace. Es más complicado y lento que un correo electrónico, pero pienso que el detalle es más valioso. ¿Usted qué opina?

Otra reflexión salió al momento de pedirle su dirección. Comenzó a interrogarme ¿para qué la quieres? ¿qué necesitas?, si no me dices el por qué no te la doy y esas cosas salieron durante la conversación. Casi quemo lo que quería hacer, pero ¿no es más que obvio que si te pide un amigo tu dirección pues es para enviarte algo? Quizá no soy tan su amigo como yo pensaba, ja, pero me intrigó el asunto un poco. ¿Será que ya estamos tan asustados de todo mundo? Yo creo que si. 

En fin, me recordó unas líneas de "A quien corresponda" de Joan Manuel Serrat:
 
"Que las manzanas no huelen,
que nadie conoce al vecino,
que a los viejos se les aparta
después de habernos servido bien.

Que el mar está agonizando,
que no hay quien confíe en su hermano,
que la tierra cayó en manos
de unos locos con carnet.

Que el mundo es de peaje y experimental,
que todo es desechable y provisional."

Y al final me quedé pensando sobre dónde estarán todas esas cosas que escribimos en una computadora, llegan a otra y ahí se quedan. ¿Existe en algún sitio?... Un día se va la luz eléctrica, nos volvemos locos y se pierden los correos de nuestras cuentas. Una carta postal sobrevive a eso.

Como sea...
Algunos disparates nada más.


14 mayo 2011

La palabra

La semana pasada me lancé a la marcha por la paz encabezada por Javier Sicilia, quien resulta más famoso por todo este relajo que por su obra, que más o menos me gusta. No me gusta su onda cristiana, pero vale madres cuando las ideologías convergen en algo. El tema no es él ni su obra, es un poco de eso pero más la cosa de la marcha. Me gustó estar ahí, en el zócalo, esperando a que llegara. Cuando arribé a la plaza, estaban en el templete, varias personas que han sufrido la pérdida de familiares a causa de todas las ondas de la delincuencia organizada y de la estrategia usada por Calderón para, según él, acabar con ello. La verdad, me estremecieron varios relatos de los que escuché, también las voces enardecidas de los que hablaban y exigían justicia para sus muertos y que se terminara todo este holocausto. Comparé un poco la situación con la marcha de hace un par de años a la que también asistí y en donde convocó Martí. Comparaba aquel llamado con el de Sicilia: Ambos perdieron a sus hijos y se manifestaron, Martí con odio o coraje, Sicilia con más prudencia y más poder (el poder de la palabra). Es importante observar y recordar aquellas expresiones de Martí, el tono en que las decía y como se plasmó todo eso en los corazones y las cabezas de las personas que aquél día marchamos a la plancha del zócalo desde el Ángel de la Independencia. Recuerdo que el ambiente estaba raro, se sentía el enojo en el aire y se sintió cuando se cantó el himno en la plancha. Después de aquella manifestación, todo quedó en un par de proyectos organizados por unos cuantos y que supongo siguen funcionando. Al señor Martí se le ha visto poco desde entonces. Ahora, con Sicilia, el llamado fue para estar en silencio, para no seguir con más odios, ni venganzas, ni muertes, haciendo una propuesta y un cambio de estrategia para el problema del narcotráfico. El ambiente se sintió tenso también, pero fue más serio, más solidario y a mi modo de pensar, más inteligente. De ahí que pienso que algo realmente pueda pasar. Es el poder de la palabra lo que da revoluciones de todo tipo, el que mueve corazones y despierta a las mentes, no hay más.

21 abril 2011

Dime qué pena te puedo curar

Me gustaría decir las palabras exactas para que sepas que te entiendo, que te quiero, que todo pasará. Me encantaría ser el peldaño que te salve del abismo, tu abismo, que no es dulce y del que intento regresar con su alumbrante sol. Aquí te dejo un escape, si quieres... Juanica quedada.

11 abril 2011

#1

Como que seguir un orden de entradas así por número no me resultará, pero bueno. No sé que haré con este espacio, creo que solo escribo en este momento como para no dejarlo morir por que ya no sé que escribir ni que tranza. Será un desfogue... lo siento, pero el face me amarró... Bueno, creo que lo dejaré... a ver cuanto dura... Estaba viendo anoche a una mujer de Georgia, anciana ella, que se robaba el alambre de cobre y que se le ocurre agarrar los cables de Internet. Total, dejó como a 6 millones de personas sin Internet... jajajajajajajaja... Y todavía la van a condenar... según la nota... jajajaja.... que cabrona!