21 abril 2011
Dime qué pena te puedo curar
11 abril 2011
#1
04 marzo 2011
Somos prehistoria que tendrá el futuro
14 noviembre 2010
De tu arte a mí arte…
Hoy de nueva cuenta me encuentro con alguien que me pregunta que si no sigo tocando en el café aquél de agosto por acá en la colonia. Y no, no he vuelto a tocar. Por qué, preguntan constantemente, y tengo que dar la explicación del hombre que vive del arte, que nadie cree, y que es soñadora, y por soñadora entiéndase: ilusa, irreal, estúpida.
No me gusta tocar en lugares donde se me obligue a tocar cosas que no quiero tocar porque eso es lo de hoy o porque eso le gusta al público, de hecho, no me gusta tocar para ningún público y cuando lo hago lo hago de manera altruista. Toco con los compañeros de Arte Nativo, toqué en un par de movimientos sociales y lo demás ha sido por gusto en cualquier lado, salvo la última vez en el café, pero no cuenta, porque aquella vez, quise ir porque tenía ganas de tocar canciones comerciales y sencillas y para ver qué tan sencillo era ocuparse de algún puesto así en una zona como en la que vivo.
De por si es raro ver una cafetería por acá, solamente ubico dos en donde caben más de dos mesas, la extinta "Evelia Reyes" y la que sobrevive "Onda Café", que es donde toqué solamente dos viernes por la noche, y bueno, de ahí surgieron muchos comentarios de personas conocidas y desconocidas elogiando mi trabajo (realmente me pregunto por qué me consideran tan bueno y concluyo que seguramente no han escuchado suficiente, y eso que no hay que ir muy lejos de la colonia para escuchar "guitarros" de buen nivel y del mismo estilo, pero que no salen mucho o salen a otros lados a intentar vivir de ello).
También tengo que lidiar con algunos compañeros a los que sutilmente mando a volar cuando intentan juzgar el que no intente capitalizar mi afición por la guitarra y la música: "¿o qué, me vas a decir que vives del arte?" Y se echaba a reír uno de ellos.
Idiota, pensé dentro de mí.
No sé si es muy difícil de entender algo así de sencillo: Me gusta tocar la guitarra, toco cuando quiero y donde quiero, puedo tocar en un negocio y cobrar por ello pero eso me lo gasto de inmediato en satisfacer mis banales placeres. Y ya.
Bueno, por lo mientras seguiré lidiando con aquellos casos…
Gracias a quienes me conocen en éste sentido.
Próximas presentaciones, $2,500 la entrada en…
25 octubre 2010
Un día decepcionante
Hoy es un día de esos en los que sé que terminaré abatido por la decepción. Lo bueno es que lo sé, digo, para no decepcionarme de mí.
20 octubre 2010
Mi reencuentro con Korina
Te soñé, y me decían que habías muerto. Me sentí helado y tristísimo.
Más tarde supe que era falso el mensaje. Veía a tu hermana, que triste me decía que habías salido librada, pero no quería comentar más. Después llegaste a la terapia y te vi, apenas me reconociste, te sonreíste y aguanté mi llanto de no sé qué. Te abracé, me abrazaste y te acompañé a los ejercicios. Hicimos todos juntos, y yo te quise tanto y al mismo tiempo te extrañé tanto y recordé los días que íbamos a tu casa y llevaban todos sus patinetas, también cuando llegábamos temprano a la escuela para ver el sol aparecer, recordé tu blanca piel, tus confesiones, tu cabello, el olor a ti, las risas, cuando te alejaste de nosotros, verte por ahí en la calle, reírnos de nuevo después de la escuela, escucharte llorar porque tu madre jamás te comprendió, tus romances, el mío de ti siempre secreto, cuando me visitabas en el trabajo y me platicabas de la prepa, y ahora, en esta situación, no sé si sentirme arrepentido de haberte olvidado durante estos años o si debo estar feliz de que te hayas librado de la muerte.
Despierto frío y al mismo tiempo siento el calor de tu abrazo, me llevo tu sonrisa esta mañana que me levanto temprano y voy directo a ver el amanecer como en aquellos días.